No todo es lo que parece

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Una golondrina disconforme decidió no emigrar al norte en el invierno. Con la llegada del frío, tomo conciencia de su error e intento volar hacia el calor con sus antiguas compañeras.
Pero la temperatura era muy baja y apenas tomo altura sus alas se helaron. Cayo a tierra prácticamente congelada, sintiendo que su fin se aproximaba. Una enorme vaca que pasaba por ahí derramo una importante cantidad de bosta sobre su convaleciente cuerpo.

Pensó que era un triste final. No paso mucho tiempo en cambiar su estado de animo; comenzó a sentir que el calor del estiércol le daba abrigo. Protegida y contenta se puso a cantar. Un enorme gato que pasaba por ahí, escucho el sonido y trato de encontrar de donde provenía.

Con sus garras corrió el excremento, encontró a la golondrina y se la comió.

Moraleja de la historia:
– No siempre el que te caga es tu enemigo.
– No siempre el que te saca de la mierda es tu amigo.
– Si estas rodeado de mierda, pero feliz y contento… cierra el pico.

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